6 marzo, 2021

Alcaldía de Soledad conmemora los 100 años del fallecimiento del poeta Gabriel Escorcia Gravini

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Hoy, 28 de diciembre, se conmemoran 100 años del fallecimiento del poeta soledeño, Gabriel Escorcia Gravini, autor del poema ‘La Gran Miseria Humana’ que el cantautor costeño, Lizandro Meza, convertiría en paseo vallenato en 1976.

La Alcaldía de Soledad a través de la Secretaría de Cultura rinden un sentido homenaje a este destacado poeta, nacido en Soledad el 14 de marzo de 1892 y a quien el escritor Gabriel García Márquez menciona en su obra ‘Vivir para Contarla’, asegurando que, cuando era niño, el poema de este maravilloso escritor se vendía por todo el Caribe colombiano y que era muy común encontrar personas que se lo supieran de memoria.

A este gran artista representativo del municipio le diagnosticaron lepra cuando era niño, pero sus hermanas se negaron a internarlo en el leprocomio de Caño Lora, en Tierrabomba, y en cambio, le construyeron una celda en su propia casa, en la que vivió encerrado el resto de sus días. Allí escribió con frenesí cientos de poemas, la mayoría de ellos odas al amor imposible y la inminencia de la muerte. También se las arregló para visitar todas las noches el cementerio central de Soledad, donde compuso su destacada obra.

Los estudiosos de la obra de Gravini señalan que ‘La Gran Miseria Humana’ es un poema de amor mediante el cual el poeta aborda el asunto de la muerte, para llegar a conclusiones axiológicas. Es una obra de gran belleza, cargada de imágenes y metáforas. De principio a fin campea un fino trabajo de filigrana poética, y la evocación de un mundo mágico y misterioso, poblado de fantasmas que rodean al hombre.

Gabriel Escorcia Gravini sufrió el dolor físico y el tormento psíquico y murió en el año 1920, a los 28 años. Gran parte de sus escritos fueron quemados en una pira a nombre de la higiene pública. Pero algunos fueron salvados de las llamas y son los que perduran.

Escorcia Gravini sigue siendo un símbolo en Soledad, donde se le rinde tributo, no solo en los cursos de español sino en las calles, y en el propio cementerio al que le dedicó sus más melancólicas palabras.